Autor: PabloGenis

Pitada al himno de España

Para todos aquellos que presenciaron la pitada al himno ayer. Quiero condenar enérgicamente que el fútbol se politice de esa forma, y es que los himnos nacionales sobran en los eventos deportivos y culturales. Por otro lado, mi apoyo a aquellas personas que ejercieron sus derechos fundamentales, ya fuera tarareándolo, silbándolo o estando por otros asuntos. Con un poco de trabajo conjunto acabaremos con los nacionalismos que vienen a poner los símbolos (himno, bandera) por encima de las libertades individuales.

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La comissió més important de tot el Parlament

Els horaris són quelcom que defineixen la nostra vida, des del moment que naixem fins que morim. És per això que val la pena que hi dediquem un temps, a l’horari.

Personalment, sense entrar en canvis d’horaris com s’està proposant d’un temps ençà, paro atenció sempre a tenir una agenda ben preparada. Les setmanes que faig aquesta senzilla activitat organitzativa, tot em va substancialment millor. No és l’única pauta temporal que segueixo: he comprovat que per a trobar-me de bon humor i rendir he de dormir com a mínim vuit hores i mitja. Així, quedar amb amics, assistir a classe o fins i tot menjar queda supeditat al fet que pugui dormir el temps que necessito.

Entenc que m’aniria molt millor que els horaris ja estiguessin previstos de forma que no hagués de decidir entre fer-me el sopar en arribar d’anglès (a dos quarts d’onze del vespre) o anar directament al llit després d’un llarg dia. I no sóc l’únic: tinc gran quantitat d’amistats que no dormen tant com els caldria; persones que, quan arriba l’estiu i poden descansar com toca, són significativament més eixerits que de costum. Ells, segurament per raons de pragmatisme o socialització, no s’autoimposen normes horàries tan inflexibles –i així estan cada matí, que no està gaire clar si se’ls ha de donar un cafè o combatre’ls com si fossin els zombis vivents a què tant s’assemblen.

Deixem, encara que sigui un moment, de banda la meva vida personal. El Parlament de Catalunya va constituir la Comissió de la Reforma Horària (CERH). El seu propòsit, a grans trets, era estudiar allò que molta gent anomena “tenir horaris més europeus” que, com sempre que es compara una cosa qualsevulla de la península ibèrica amb “Europa”, vol dir realment “tenir horaris més racionals”.

I què ha conclòs el Parlament? Que cap agent dels que hi intervenen liderarà el canvi. Això potser ha estat una sorpresa per a algú, però no per a ningú que sàpiga una mica d’economia. L’assumpte és prou senzill: quins són els incentius per a canviar els horaris (i quins per no fer-ho)? L’incentiu de canviar l’horari és prou clar: millorar la vida de la societat. El problema? que la resta de parts amb capacitat d’influir en el canvi no hi participin i aquells que han canviat passin a ser el problema i no la solució. Hi ha més obvietats, com ara que els horaris no es poden canviar a cop de decret.

No és el primer cop en què ens trobem amb problemàtiques per a les quals no hi ha incentius suficients. El medi ambient n’és un bon exemple. La millora del medi ambient afavoreix totes les persones, fauna i vegetació de tot el món. Les empreses, però, guanyaven molt més econòmicament si contaminaven que la part que els correspondria de “salut” per no fer-ho. Pitjor encara, com totes les altres empreses (i persones particulars) continuarien contaminant, ningú no podria notar cap millora. La solució ha estat (i és, a més a més de la conscienciació) la intervenció pública. D’una banda, es recompensa a aquells que inverteixen en energies renovables; de l’altra, es penalitza als que contaminen més. D’aquesta manera, l’estat compensa la manca d’incentius naturals amb la creació d’uns d’artificials.

Crec que esperar que vingui el Parlament a salvar-nos de les nostres pròpies agendes és un pèl infantil. Suposem que en una regió amb no gaire població, una hipotètica empresa que donés feina a la majoria de la gent decidís canviar els seus horaris. Imaginem que el govern local, en veure-ho, accedís a canviar els horaris de l’escola o a no fer una oposició gaire forta. Algú creu que els comerciants no s’adaptarien de seguida als nous horaris? O que no ho faria la televisió regional? Que hi anéssim tots darrera només seria cosa nostra.

Sigui com sigui, no deixem passar més temps als calendaris: cal que fem ja un canvi d’horaris integral a les agendes.

Agotamiento alternativo

En mis círculos siguen dándose conversaciones sobre medicinas alternativas y demás brujerías de chamán de tribu.

Obviamente, hay principios activos en la naturaleza que pueden mejorar nuestra salud, igual que podemos encontrar venenos que nos pueden matar en pocos segundos. Cuando uno de estos principios beneficiosos se descubre, como fue el ácido salicílico del sauce blanco, se comienzan los estudios para convertirlo en medicamento. Gracias a ellos tenemos ahora la Aspirina, que usa ácido acetilsalicílico, mucho más seguro. Además, al estar tan estudiado, se nos especifica cuánto debemos tomar para sentirnos mejor y qué límite no debemos superar.

Esto no quiere decir, ni de lejos, que debamos creernos a alguien que nos venda un preparado de césped con el que nos diga que cura el cáncer. Medicina sólo hay una, la demostrada. Es posible que haya algún compuesto que sea beneficioso y no se haya descubierto aún, pero si no hay ninguna demostración de ello, el mismo argumento podría usarse con cualquier tontería que al lector se le ocurra.

Y para aquellos que digan que existe el efecto placebo, pues obviamente, si alguien cree que algo le hará sentir mejor, se sentirá mejor. Y si tiene una enfermedad grave y no toma medicina real, seguramente morirá, además. El “pues a mí me funciona” es la peor lacra para la medicina. La gente que considera que la medicina tradicional no le va bien y busca refugio en otras, es como la gente que no se siente feliz y busca refugio en una secta que le roba el dinero. “Pero a mí me funciona, ahora soy feliz” te responderán mientras cultivan para el Líder.

Homer Simpson adorando al Líder que le roba el dinero y lo tiene esclavizado, a la vez que “lo hace feliz”.

EXCLUSIVA: España se lió con Bolonia

Hace años, en Bolonia se pactó mejorar el sistema universitario, enseñando competencias además de memorizar contenidos. En ese acuerdo se contempló también hacer 3 años de grado y 2 de máster, lo cual permitía aumentar la especialización y que cada estudiante se dedicara a lo que más le gustaba.

Los problemas al aplicar Bolonia fueron varios: profesores sin motivación, profesores sin la formación adecuada, profesores sin las competencias que debían enseñar, profesores que odiaban la educación… Obviamente, los problemas no venían únicamente del profesorado, ni eran los más graves: la sobremasificación de las aulas, la falta de recursos técnicos y pedagógicos, los horarios que explotaban al profesorado… Todo ello acabó con el espíritu de Bolonia.

En España en vez de aplicar esta fórmula de 3+2 decidió aplicarse la de 4+1 (4 años de grado y 1 de máster). ¿Por qué razón? El caso es que los equipos docentes españoles, cuando tuvieron que aplicar Bolonia, pidieron consejo a quien pudieron. Y, esto es lamentablemente cierto, aquellos a los que acudieron no fueron rectores alemanes, suecos o franceses, sino latinoamericanos. Más allá de mi opinión sobre su modelo, os aseguro que la mejor forma de aplicar un modelo de educación europeo que sólo se usa en Europa es preguntarle a alguien de Europa (por redundante que suene). Si en España no se hizo así fue porque las personas rectoras no sabían inglés (necesario para Europa) pero sí castellano (útil para América del Sur).

Fue por eso que se aplicó el modelo que tenían allí, en vez de uno más parecido al europeo. Aunque a nivel didáctico es claramente mejor el 3+2, es de esperar que la sociedad diga preferir el 4+1: la matrícula para un grado de universidad se considera cara, pero la de un máster lo es mucho más. La lucha política actual es económica. Esta batalla en países europeos en los que la matrícula tanto para un grado como para un máster es gratuita, no existe.

En cualquier caso, Bolonia seguirá sin aplicarse.

[Agradecimientos especiales a Carles Solà i Ferrando por la información necesaria para este post.]

Acabar con la desesperación

Últimamente hemos visto en los medios muchas reacciones sobre el atentado que hubo contra Charlie Hebdo y eventos posteriores. Desde artículos que nos decían quién era y quién no Charlie, hasta qué soluciones hay que aplicar contra el terrorismo yihaidista. Han dicho que la solución ya no es llevar la guerra a los países donde el terrorismo se ha hecho fuerte, ahora es militarizar las calles europeas. Algunos han hilado más fino y han apuntado al incentivo de conseguir el paraíso. Y muchos nos recordaban que la integración aquí es indispensable. ¿Pero es que nadie se plantea la situación humanitaria de estos países?

En la historia se encuentran gran cantidad de ejemplos de que la gente, ante la cultura de la desesperación, se aferra a creencias que les suponen un clavo ardiendo. Cuando las personas que viven en estos países en conflicto pueden disponer de recursos, algo de seguridad y estabilidad y esperanzas de prosperar, es de esperar que hagan lo que a todos nos gusta: estar junto a nuestras familias, cuidar la tierra, vivir sin miedo.

No quiero simplificar el caso como han hecho los que han propuesto modificar el espacio Schengen. Han propuesto dificultar que se pueda entrar en la UE para evitar que atenten ¡nacidos y residentes en la UE! Hay que dar lucha ideológica, juzgar a sus líderes y colaborar con el desarrollo de todas las sociedades. Y más, claro, mucho más.

Us toca, Parlament i Govern

Sigui com sigui, per fi se sap que es convocaran eleccions al Parlament de Catalunya pel 27 de setembre. Les eleccions seran (i hauran de ser) plebiscitàries, però seria incorrecte demanar a la societat que en fes campanya gratuïtament. La societat catalana involucrada amb l’anomenat Procés ja ha demostrat el seu compromís als carrers; ara li toca al Parlament i al Govern. El primer cal que legisli ja sobre les estructures d’estat bàsiques (Hisenda, intel·ligència, diplomàcia…) i el Govern ha d’assegurar-se que es duu a terme de manera òptima. Sense aquesta feina no té sentit demanar a la gent a qui votarà o per qui farà campanya: els sobiranistes donaran suport a qui faci avançar Catalunya.

Ciudadanos ejemplares

Algunos de los ciudadanos que contribuimos al referéndum del 9N (haciendo difusión en las calles, los domicilios, vía telefónica e internet; participando como voluntarios en las mesas; votando y más) en Catalunya ahora asistimos a la Justicia para autoinculparnos. No es que creamos que hayamos hecho nada incorrecto, simplemente nos sentimos cómplices necesarios de la desobediencia al TC de la que acusan a nuestros representantes. En cumplimiento de la LOPD, los datos personales referentes al proceso participativo fueron destruidos, por lo que ahora podría ser difícil saber quién participó. Para eso están los ciudadanos ejemplares: para autoinculparse cuando toca.

Para lo que me queda en el ministerio…

La relación entre el fiscal general del estado y su gobierno es mejorable desde el caso Bárcenas, hecho que hizo que algunos elucubráramos sobre cuánto más aguantaría el fiscal. Parece que el 9N fue la cascada que desbordó el vaso (el ya exfiscal y el ejecutivo arguyen causas personales). Por si fuera poco, la última actuación conocida de Torres-Dulce ha sido presentar una querella contra Artur Mas que ignora el criterio unánime de la Junta de Fiscales de Catalunya de no hacerlo. Esperemos que ahora que el TSJC debe decidir si admite a trámite o no la querella, no haya nadie que tenga en mente dimitir y piense “para lo que me queda en el convento…”

Habéis picado, comunistas

Aunque el concepto de tonto útil fue creado por el comunismo, sorprende la facilidad con la que ellos mismos caen. El último ejemplo en España ha sido con Pablo Iglesias, líder de Podemos (Pablemos para los amigos). El caso es que Pablo decidió que estaría bien montar un partido y se sirvió de la publicidad que la izquierda anticapitalista, siempre movilizada, le brindó de buen agrado. Ahora que Podemos ya funciona como un partido más no necesita a estos grupos y sus propuestas económicas han dado un giro radical hacia la socialdemocracia. ¿Qué pasa ahora con la gente que los apoyó en un principio por aquellas ideas? No hay muchas opciones: pueden aceptar la nueva versión de Podemos o asumir que se han aprovechado de ellos. No son los únicos.